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Enfermedades comunes de las pinturas anticorrosivas y plan de tratamiento

Jun 10, 2025

1. Escurrimiento

Al pintar una superficie vertical, parte de la pintura fluye bajo la acción de la gravedad, provocando que la película delgada presente franjas y rayas irregulares. Esto se debe frecuentemente a una evaporación lenta del disolvente, a la aplicación de una capa demasiado gruesa (por ejemplo, en zonas con exceso de pasadas con el pincel), a una distancia de pulverización demasiado corta, a una altura inadecuada, a una baja viscosidad de la pintura, a un alto contenido de vapor de disolvente en el aire circundante, a un flujo de aire insuficiente o a la geometría compleja del objeto a pintar, lo que provoca la acumulación de pintura en los intersticios. Para prevenir el escurrimiento durante la aplicación, es fundamental controlar rigurosamente la viscosidad de la pintura y mejorar la destreza del operario. Ajuste la distancia de pulverización y evite aplicar capas demasiado gruesas de una sola vez.

2. Mordedura de la capa inferior

Tras aplicar la capa de acabado, la capa intermedia puede ser atacada o incluso desprenderse del sustrato, formando arrugas. Esto se debe al disolvente de la capa de acabado, que ablanda e hincha la capa intermedia. Las causas principales son una combinación inadecuada entre la capa intermedia y la capa de acabado, o la aplicación de esta última demasiado gruesa antes de que la capa intermedia esté completamente seca. Es fundamental elegir la pintura adecuada y asegurarse de que la capa intermedia esté totalmente seca antes de aplicar la capa de acabado. Para prevenir el ataque, aplique la primera capa finamente y espere un poco antes de aplicar la segunda capa.

3. Sangrado de color

El color de la imprimación o del sustrato se absorbe en la película de la capa de acabado, provocando contaminación. Esto ocurre porque los pigmentos orgánicos o las resinas de la imprimación son disueltos por el disolvente de la capa de acabado, permitiendo que el color se infiltre en dicha capa. Para prevenir este sangrado de color, se puede aplicar una capa intermedia entre la imprimación y la capa de acabado, con el fin de aislar la imprimación propensa a la migración.

4. Blanco

Esto se refiere al fenómeno por el cual, tras su aplicación, la pintura forma una película mate, turbia o semitransparente, e incluso puede volverse blanca durante el proceso de secado. Esto ocurre debido a un lugar de obra húmedo con alto contenido de humedad en el aire, a la rápida evaporación del disolvente y a una brusca caída de la temperatura ambiente, lo que provoca la condensación de vapor de agua sobre la película, pudiendo llevar a la precipitación de resinas o polímeros y, como consecuencia, al encaneamiento. Para prevenirlo, utilice disolventes orgánicos con puntos de ebullición elevados y tasas de evaporación lentas, o precaliente la superficie a recubrir (aproximadamente 10 ℃ por encima de la temperatura ambiente). Preste atención a la temperatura, la humedad y la tasa de evaporación del disolvente en el lugar de obra.

5. Deje el aceite y ría

Después de la aplicación, la película de pintura sobre la superficie se contrae, adoptando un aspecto similar al del agua sobre papel encerado, con manchas que revelan la capa subyacente. Esto se debe principalmente a las deficientes propiedades de humectación superficial de la pintura, lo que impide que forme una película uniforme y provoca, en su lugar, su contracción y la formación de gotículas. Asimismo, una película de pintura demasiado delgada también es propensa a contraerse. Las causas posibles incluyen una superficie excesivamente lisa o grasosa, un almacenamiento y envejecimiento inadecuados de la pintura, una contaminación de la pintura por grasa u otras impurezas, una evaporación inadecuada del disolvente, una preparación insuficiente de la superficie, la presencia de aceite o agua en la tubería de la pistola de pulverización, una temperatura ambiente baja durante la aplicación o una viscosidad excesiva de la pintura.

6. Secado lento y re-adherencia

Después de aplicar el recubrimiento, pueden producirse estos problemas si el tiempo de formación de la película supera el tiempo de secado especificado en las condiciones técnicas del producto, o si la película no se cura, no se endurece o está seca en la superficie pero no en el interior. La re-adhesión ocurre cuando el recubrimiento permanece pegajoso tras haberse secado o curado. Las causas de ambos problemas son similares. En primer lugar, la calidad del recubrimiento es un factor a tener en cuenta; el uso de disolventes con tasas de evaporación lentas o la aplicación de una película demasiado gruesa pueden limitar la oxidación a la superficie, impidiendo que la capa inferior se seque por completo. Por tanto, la película debe aplicarse fina y uniformemente, incluso si ello implica aplicar varias capas. Si la imprimación no está completamente seca, también puede afectar al proceso de secado, prolongando el tiempo de secado o provocando re-adhesión. Para solucionar esto, puede ayudar utilizar disolventes con tasas de evaporación más rápidas, aumentar la temperatura del lugar de aplicación o añadir aditivos.

7. Poros

En la película de pintura pueden formarse pequeños orificios o poros similares a los de la piel, con forma de aguja y un diámetro de aproximadamente 100 µm, conocidos como 'pinholes' (orificios de alfiler). Esta condición es esencialmente similar al defecto denominado 'risa', en el que algunas zonas de la película quedan sin recubrir durante su formación. Sin embargo, los 'pinholes' penetran directamente hasta la superficie del sustrato. Por contraste, la retracción deja una película residual muy fina. La causa principal de los 'pinholes' es la presencia de burbujas de aire, una humectación deficiente del pigmento o una película de pintura excesivamente delgada. Este problema puede atribuirse tanto a las técnicas de recubrimiento como a las de aplicación de la pintura. Para prevenir los 'pinholes', es fundamental seguir estrictamente el proceso de aplicación, abordando eficazmente cuestiones tales como la selección y mezcla inadecuadas del disolvente, la mala dispersión del pigmento, la insuficiente liberación de burbujas desde el recubrimiento, la falta de limpieza de las superficies a recubrir y un entorno de pintura deficiente.

8. Espumación

Una parte de la película de pintura se levanta del sustrato o capa base, llenándose de líquido o gas, y aparecen protuberancias circulares en la superficie de la película. La mayoría de los casos de este problema se atribuyen a errores de aplicación, principalmente debidos a la presencia de humedad o líquidos volátiles en la película de pintura. Para prevenirlo, la superficie a pintar debe estar limpia, la película de pintura debe estar seca y no debe almacenarse en entornos de alta humedad. Además, los primers porosos deben sellarse.

9. Textura de naranja

Al pulverizar, si no se forma una película seca uniforme y en su lugar aparece una textura irregular similar a la de la piel de una naranja, este fenómeno se conoce como efecto naranja. Este problema se debe principalmente a dos factores: técnicas de aplicación inadecuadas y la rápida evaporación de componentes de alta volatilidad. Para prevenirlo, se puede utilizar más diluyente, preferiblemente con disolventes que tengan un punto de ebullición más elevado. También pueden ayudar ajustar el tamaño de la boquilla, la distancia entre la pistola pulverizadora y la superficie a recubrir, y añadir agentes niveladores.

10. Arruga

El arrugado se produce cuando la película de pintura, aplicada directamente sobre la capa base o sobre una imprimación seca, desarrolla arrugas durante el proceso de secado. Estas arrugas aparecen como crestas irregulares y abultadas debido al secado desigual de las capas interna y externa. Esto suele deberse a un exceso de acelerador de secado, que provoca que la superficie de secado más rápido cubra la capa de secado más lento, dejando a esta última sin espacio para expandirse y provocando su contracción hacia arriba, lo que da lugar a las arrugas. Además, aplicar la película de pintura demasiado gruesa, que la capa externa no seque adecuadamente, exponer la pintura a una intensa luz solar o utilizar temperaturas de horneado excesivamente altas también pueden provocar arrugas. Para solucionar este problema, se pueden emplear métodos tales como reducir la cantidad de acelerador de secado, añadir una pintura de secado más lento del mismo tipo y seleccionar disolventes adecuados. Asimismo, pintar en patrón cruzado y aumentos rápidos de temperatura durante el horneado también pueden causar este fenómeno.

11. Cubierta inferior deficiente, parte inferior expuesta

Después de aplicar una capa de pintura, la capa subyacente sigue siendo visible a simple vista. Si esto ocurre debido a una pulverización incompleta o a una aplicación demasiado delgada, se denomina «exposición». Este problema suele deberse a una cobertura insuficiente de la pintura, bajo contenido de pigmento, sedimentación del pigmento no agitado y una pintura excesivamente diluida. Para solucionar estos problemas, además de seleccionar la pintura adecuada, durante su aplicación asegúrese de mezclarla bien, aplicarla con cuidado y utilizar pinturas con alta capacidad de cubrición.

12. Pérdida de brillo

Cuando la película de la capa de acabado se seca, si no alcanza el brillo deseado o si este disminuye gradualmente tras varias horas o semanas, se denomina pérdida de brillo. El fenómeno natural de la disminución gradual del brillo de un recubrimiento con el paso del tiempo debido al envejecimiento no se considera pérdida de brillo. En cuanto al propio recubrimiento, los problemas suelen originarse en una fórmula inadecuada, en la selección y mezcla inapropiadas de pigmentos, en un grado de polimerización inadecuado de las resinas y en una mala solubilidad mutua. Desde el punto de vista de la aplicación, pueden surgir problemas por una preparación deficiente de la superficie a recubrir, por la rugosidad de la superficie del recubrimiento y por una absorción excesiva de la capa de acabado. Los factores climáticos también desempeñan un papel: en climas fríos, el vapor de agua se condensa sobre la superficie, lo que provoca la pérdida de brillo del recubrimiento. En el caso de los recubrimientos curados al horno, si se introducen demasiado pronto en el equipo de cocción, la película del recubrimiento puede no disponer de suficiente tiempo para nivelarse, lo que ocasiona la acumulación de pigmentos en la superficie y la formación de poros, que a simple vista se perciben como pérdida de brillo. Para prevenirlo, es fundamental preparar cuidadosamente la superficie a recubrir, asegurando que esté lisa y libre de irregularidades, cumplir estrictamente con las condiciones de secado especificadas y aplicar, si procede, una capa selladora adecuada.

13. Polvo

Bajo la influencia del clima, la película de pintura puede sufrir daños superficiales o desmenuzamiento a medida que pierde brillo. Este fenómeno suele manifestarse como una coloración blanquecina, y al tocar la superficie pintada, partículas de pigmento pueden adherirse fácilmente a los dedos, lo que se conoce como desmenuzamiento. Esto ocurre porque la película de pintura ha estado expuesta durante mucho tiempo a la radiación ultravioleta, lo que provoca la pérdida de adherencia de la pintura en las zonas cercanas a las partículas de pigmento. El desmenuzamiento afecta únicamente la superficie, con una cantidad muy reducida de material desmenuzado en cada ocasión, y la capa de pintura subyacente puede permanecer intacta hasta que se dañe por completo. El grado de desmenuzamiento depende de factores tales como el tipo de material base, la variedad de pigmento y la relación entre pigmento y material base. Entre los factores externos que contribuyen al desmenuzamiento se encuentran las condiciones ambientales naturales a las que queda expuesta la película de pintura, como la radiación ultravioleta, la humedad, el oxígeno, el clima marino y la corrosión química. Si la película de pintura es demasiado delgada o queda expuesta a la lluvia, niebla, escarcha o rocío antes de secarse completamente, el desmenuzamiento puede producirse prematuramente. Por tanto, la selección del tipo adecuado de pintura resulta fundamental. Por ejemplo, los recubrimientos epoxi, que ofrecen buena resistencia a la corrosión, presentan una pobre resistencia climática y pueden provocar un desmenuzamiento temprano. Lo mismo ocurre con las pinturas asfálticas. Durante la aplicación, es importante garantizar que la película de pintura alcance un espesor determinado.

14. Agrietamiento

El fenómeno de la aparición de grietas en la película de pintura se conoce como agrietamiento. Puede clasificarse en tipos finos, gruesos y de craquelado, todos ellos indicadores del envejecimiento de la película de pintura. El craquelado se refiere a la rotura de la película de pintura hasta el sustrato, exponiendo el material subyacente, o bien a grietas que no penetran completamente, cuyos patrones recuerdan los de la caparazón de una tortuga. La mayoría de las películas de pintura desarrollan craquelado tras un uso prolongado, lo que indica que el recubrimiento ha fallado y requiere una nueva aplicación; este fenómeno no se considera un defecto. Por el contrario, el agrietamiento defectuoso hace referencia a la aparición de craquelado en la película de pintura poco después de su aplicación. Esto suele deberse a una incompatibilidad entre la imprimación y la capa de acabado, por ejemplo, al aplicar una película de pintura rígida sobre una imprimación al óleo de larga duración, lo que puede provocar una falta de elasticidad en la película de pintura y generar fuerzas desiguales de expansión y contracción entre ambas capas. Si la imprimación no está seca, si el recubrimiento es demasiado grueso o si la capa de acabado se aplica antes de que la imprimación haya secado completamente, es muy probable que se produzca el agrietamiento. Asimismo, el agrietamiento causado por factores externos también puede ser severo: las altas temperaturas y la humedad típicas de las regiones tropicales, donde la película de pintura experimenta expansiones y contracciones debidas a los cambios de temperatura, así como una absorción y evaporación frecuentes del agua, pueden favorecer fácilmente el craquelado. Además, otros factores como no mezclar adecuadamente la pintura antes de su uso, alterar la fórmula original de diseño o aplicar pintura para interiores sobre superficies metálicas expuestas al exterior también pueden provocar craquelado. El problema de las grietas finas y gruesas puede resolverse seleccionando una pintura más resistente y asegurando que la película formada tras la aplicación se adapte correctamente a las fuerzas de expansión y contracción de la superficie. En cuanto al craquelado, es especialmente importante utilizar una pintura compatible.

15. Desprendimiento

A medida que la película de barniz se agrieta y pierde su adherencia, finalmente se desprende de la superficie o se separa de la imprimación, lo que da lugar a dos problemas principales: el desprendimiento de la película en pequeños fragmentos o el desprendimiento completo de la pieza. Estos problemas suelen deberse a un tratamiento inadecuado de la superficie, a una selección inapropiada de la imprimación (por ejemplo, una imprimación demasiado dura, lo que dificulta la adherencia de la capa de acabado, o una imprimación con exceso de brillo), a errores durante la aplicación, a una película de barniz excesivamente gruesa o a un secado insuficiente entre las capas de barniz, especialmente cuando se expone a la humedad. El desprendimiento completo de la pieza puede deberse al inadecuado emparejamiento de dos capas de pintura, a la contaminación entre capas o a una fuerte pulverulencia de la película de barniz.

16. Óxido

Poco después de que el metal negro sea recubierto, pueden aparecer rayas rojas debajo de la película de pintura o manchas de óxido a través de dicha película. Inicialmente, la película de pintura adquiere un tono amarillento, seguido de grietas que provocan picaduras, poros y corrosión bajo la película, fenómeno conocido en conjunto como oxidación. Esto se debe a una mala calidad superficial del sustrato, a la presencia de óxido no eliminado completamente, a un tratamiento previo a la pintura inadecuado, a un tratamiento de fosfatado incompleto o a un recubrimiento defectuoso, como poros o zonas no recubiertas. Asimismo, pueden causar problemas una baja resistencia a la corrosión del recubrimiento, un espesor insuficiente del recubrimiento y la falta de cobertura adecuada de los poros entre capas. La humedad y el oxígeno pueden penetrar, provocando corrosión electroquímica. El objeto a recubrir debe limpiarse minuciosamente, y, siempre que sea posible, debe someterse a un tratamiento de fosfatado para garantizar la integridad del recubrimiento, procurando recubrir tanto las superficies internas como externas de la pieza.

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